
El apego al tratamiento hoy dista mucho de lo ideal, los pacientes con frecuencia buscan alternativas diferentes, incluso después de haber consultado al médico (y de pagar sus honorarios profesionales)
Cuando acudimos al médico lo hacemos para preservar o recuperar nuestra salud. Hasta hace años, el resultado de esa consulta se convertía no en un simple consejo, sino en una orden que era acatada al pie de la letra, no importaba ni el mal sabor de los remedios o lo doloroso de las inyecciones... Esos tiempos ya se fueron, dado que hoy los pacientes cuestionan a sus médicos, tanto como los hijos a sus padres, y los desobedecen en la misma magnitud.
Podríamos dividir el problema en dos grandes apartados: la falta de apego del paciente, por ignorancia, desidia, dificultades físicas, etcétera y, por otra parte, los cambios de medicamentos por una razón, en su totalidad, económica.
El apego al tratamiento hoy dista mucho de lo ideal, los pacientes con frecuencia buscan alternativas diferentes, incluso después de haber consultado al médico (y de pagar sus honorarios profesionales). Estos pacientes le preguntan y dan crédito, por igual, a su comadre que al encargado de la farmacia, que no siempre se encuentra bien preparado y, rara vez, es un verdadero farmacéutico de carrera… El resultado es previsible: pacientes que se curan menos y que gastan más.
El paciente es una parte fundamental en el proceso de recuperar o preservar su salud, todo Prevenir y curar enfermedades empieza en él, en sus hábitos higiénicos y dietéticos, en su prontitud para acudir al médico en caso de enfermedad, elegir al médico, comprar el medicamento que le fue prescrito y, al final, tomarlo en el tiempo y la forma adecuados. Al médico le corresponde una buena parte al diagnosticar y prescribir, de manera adecuada, pero no es suficiente.
La IF y la sociedad debemos entender que nuestro éxito, ya sea para vender medicamentos o para recuperar la salud, respectivamente, depende de la relación y balance entre las facilidades de la industria al paciente para adquirir y, después, consumir sus medicamentos y la educación y disciplina de este último para adquirirlas y consumirlas.
Por parte de la IF existe una gran cantidad de opciones, diferentes precios, presentaciones, cápsulas más fáciles de tragar, tratamientos de una vez al día en lugar de tres, opciones en precios con los genéricos y, así, un largo listado de alternativas para que el paciente cumpla con las indicaciones del médico. Por su parte, el paciente debe tener la disciplina de acatar las indicaciones tal como fueron prescritas, puesto que, de otra forma todos perdemos: la industria y el paciente.
Gustavo Hernández es director de Comunicación y Asuntos Científicos de la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF). Puede localizarlo en el e-mail: ghernandez@dialogoejecutivo.com.mx