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Familia de abolengo
Laboratorios Keton
Autor: Jorge Arturo Castillo

1 junio 2010
Sección: Entrevistas

A río revuelto…
“Veo a Keton como una empresa de oportunidad que, por un lado, hace inversiones para tomar un segmento del mercado, por la maquila de antibióticos y, tal vez, una parte del mercado de éstos, que es muy amplio. Ahora esperamos la normatividad, porque, se supone, exigirá la receta médica para adquirirlos en las farmacias”.

De hecho, informa, ya existía ese decreto desde hace muchos años, pero no se había llevado a la práctica. “Ahora que la Cofepris hace una labor más a fondo, se encuentra con que, sobre todo en el campo de antibióticos, hay mucha falsificación, es decir, hay un mercado negro, venta de muestras y, por ser un tipo de medicamento muy solicitado, entrará una reglamentación para que las farmacias no puedan surtirlos sin receta médica. Esto, por un lado, afectará en algunos campos de antibióticos, pero también fortalecerá al laboratorio de promoción, y nosotros trabajamos con este tipo de farmacéuticas”.

Entonces, dice, “ellos son los que imponen su marca propia en el mercado, por lo cual creemos que, como todo, en un principio veremos un mercado revuelto, pero todo tomará su camino. No estamos ni a favor ni en contra de la exigencia de la receta médica para la venta de antibióticos. No obstante, por desgracia, México es de los pocos países donde se puede conseguir cualquier tipo de medicamento, salvo controlados, sin receta médica”.

Sin embargo, revira: “Estamos de acuerdo en que el país tiene que ajustarse a normas internacionales y, con base en ellas, seguir su marcha; de otra manera, se verá un retroceso. La globalización indica que ya no es necesario el concepto de planta obligatoria para importar medicamentos. Hay fármacos de origen chino e hindú, que desconocemos 100 por ciento”.

Convulsión total
A decir de Zerecero, hay una IF antes y otra después del 24 de febrero de 2010. “En teoría, existían de 20 a 25 mil registros farmacéuticos, de los cuales se han renovado alrededor de 8,000, según datos de la Cofepris. Lo anterior significa que muchos productos han quedado fuera y, por tanto, no podrán venderse”.

Resalta que lo anterior no quiere decir que se hayan quedado fuera 12 mil productos, porque muchos ya no se vendían. Sin embargo, “la mayoría son productos populares, los cuales eran consumidos por nuestras abuelitas, como pomadas u otros más, y al no haber sido rerregistrados, quedarán sin venderse”.

El directivo es enfático al evaluar: “Siento que la industria está en una etapa de convulsión total. En muchos aspectos estamos en el limbo. Por lo regular, tenemos los pies en la tierra, pero desconocemos estos procesos de registro, y cuándo podremos tener nuevos productos, porque, si bien es cierto hemos hecho el esfuerzo de solicitar nuevos fármacos, desconocemos en qué tiempo la Cofepris nos los autorizará”.

Asegura: “Creemos que la Cofepris está muy saturada, lo que nos detiene a la hora de planear el futuro de nuestras empresas en relación a los registros que se pudieran recibir de dicha comisión, dependiente de la SSa”.

Un gran esfuerzo
El directivo analiza: “siento que no habrá desabasto de medicamentos, porque los que renovaron sus registros constituyen 80% de la venta de este tipo de productos. Los que se quedaron fuera son muy antiguos, o bien ya no eran costeables. Por ejemplo, nosotros teníamos 50 productos y sólo renovamos 20, sobre todo, por el costo del trámite”.

Sobre los terceros autorizados, indica que hay pocos confiables a 100%, por un lado y, por otra parte, “hay estudios de bioequivalencia que haremos para otros productos que tendrán un costo de entre 800 mil y un millón 800 mil pesos. Trabajamos un producto en sus pruebas de bioequivalencia con el Hospital General de México, con un presupuesto de cerca de dos millones de pesos. En verdad, es un gran esfuerzo de todos los laboratorios mandar hacer este tipo de estudios. Sin embargo, está en la reglamentación y, como tal, así tiene que ser”.

Desde su perspectiva, el laboratorio pequeño ha ido desapareciendo en los últimos 15 años. “A nivel estadístico, en la década de los años 70 existíamos cerca de 3,200 empresas que manejábamos medicamentos. Hubo un recorte, quedamos 2,400; siguiente recorte 1,200; y hoy día no tengo el dato exacto, pero no llegamos a 300 laboratorios”.

A lo anterior, aclara, han contribuido mucho las fusiones, pero éstas se han dado, sobre todo, entre compañías muy grandes, todas ellas extranjeras. “Son pocas las firmas nacionales que se han fusionado entre sí. Por lo regular, la empresa mexicana pequeña tiende a desaparecer”.

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1 comentario en “Familia de abolengo”
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