Analítica

Opinión
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Mauricio Gonzalez

Mauricio González

Director Comercial de SAS México

colaboradores.dialogoejecutivo@gmail.com

 
Las epidemias no son algo nuevo para México. La fiebre de zica ha sido declarada por la Organización Mundial de la Salud como una emergencia sanitaria mundial por su rápida propagación, que podría afectar hasta a cuatro millones de personas tan sólo en América Latina1

La analítica puede contribuir de manera significativa a afrontar la propagación de las enfermedades y epidemias, establecer controles sanitarios preventivos, dirigir los medicamentos y tratamientos a las zonas afectadas, así como a desplazar al personal médico para atender a los afectados, de manera inmediata y dirigida.

Permite a las instituciones de salud del país enfrentar otras enfermedades que afectan a los mexicanos, como la obesidad y el sobrepeso, enfermedades crónico-degenerativas y atender a una creciente población en edad de jubilarse con mayor efectividad.

Puede ser un gran aliado para el sector salud al responder mejor y más rápido a los problemas de salud de la población, así como para reducir los costos operativos y maximizar el uso de los recursos.

Contribuye de manera importante a analizar enormes volúmenes de datos clínicos y administrativos, tanto estructurados como no estructurados.

Impulsa la modernización del sector salud de México mediante la comprensión de los datos referentes a la salud de la población, el análisis de enfermedades y epidemias, colaboración entre dependencias, optimización de los servicios de salud y la visualización de información. Asimismo, esta modernización está en línea con la reforma en materia de salud que promueve la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

El potencial que esta disciplina tiene para el sector es enorme. Sin duda, en los próximos años las instituciones y las autoridades de salud tendrán en la analítica una herramienta estratégica para ofrecer mayores beneficios a la población.

Beneficios de la analítica en salud:

• Identificar las áreas en las que el número de casos reportados de enfermedades o epidemias se está incrementando, y analizar las condiciones ambientales y socio-económicas que podrían contribuir a su propagación.
• Analizar con exactitud la sintomatología para diseñar los tratamientos y los medicamentos más idóneos para combatir las enfermedades.
• Conocer con exactitud el número de personas enfermas/infectadas que requerirán dichos tratamientos.
• Hacer un censo preciso de los recursos materiales (equipo médico, clínicas, camas, material de curación, etcétera) con que cuentan las instituciones de salud públicas y privadas con el fin de determinar si son suficientes y, de no serlo, establecer los mecanismos para suministrar más recursos a la brevedad.
• Asignar al personal médico suficiente para atender a los pacientes, elevar su efectividad mediante la programación de sus consultas y visitas a piso, así como mantener el abasto de medicamentos necesario.
• Trabajar con organismos de salud nacionales e internacionales para colaborar en los mejores tratamientos y curas para las enfermedades que afectan a la población, así como con laboratorios para investigar y desarrollar nuevos medicamentos y vacunas, e incluso mejorar los que están disponibles.
• Lanzar campañas de prevención y mejores prácticas para reducir el número de casos y reducir el riesgo de sufrir enfermedades transmisibles o degenerativas.
• Ahorrar costos y elevar el nivel de satisfacción de todas las partes involucradas (pacientes, autoridades sanitarias, médicos, etcétera).

1 En México, la Secretaría de Salud informó que a febrero de 2016 se habían presentado 121 casos de zica, así como 1,496 casos de dengue y 11,500 de chikungunya, aunque por ahora ha descartado declarar un estado de alerta.

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