Si las empresas exigen lealtad...

Opinión
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Carlos Vargas

Carlos Vargas

Es propietario de Factor Humano (FH) en Red y es consultor en recursos humanos y cazatalentos para diversas corporaciones.

 
Como sociedad estamos obligados a encontrar nuevas formas de relacionarnos, de manera leal, al  fortalecer la confianza, que es la amalgama de cualquier relación humana; al ejercer la operación y administración de las organizaciones con una ética inquebrantable, al tener al ser humano como centro de nuestras acciones

Hoy día el empleador se queja del crimen corporativo, y además se pregunta: ¿dónde quedó la lealtad del colaborador?, al respecto hace unos cuantos días recibí promoción de un taller referido a: Las mejores técnicas y estrategias para la prevención de fraudes, el soporte promocional de este taller hacía alusión a dos temas:

1.Que el nivel de lealtad de los empleados hacia las empresas se ha deteriorado mucho.
2.Que los empresarios tienen un nivel muy bajo de conciencia del problema.

El mismo taller invita "a conocer el perfil psicológico del criminal corporativo"; nosotros no creemos que el nivel de lealtad se haya deteriorado, entendemos que más bien se ha transformado, producto de:

1.Una nueva manera de relacionarse, empleador-empleado,
2.A que el nivel del crimen corporativo se ha incrementado producto de múltiples variables exógenas y, por supuesto, endógenas.


Lealtad deteriorada
Dentro de las endógenas (internas), está la indolencia de los garantes de los sistemas de control, del riesgo, y por otro lado, la falta de cuidado en el reclutamiento y selección de los colaboradores, también podríamos señalar la falta de entendimiento, por parte de los directivos, de los nuevos paradigmas en materia de administración, dirección, liderazgo ante la nueva generación de jóvenes identificados como Millennium, misma que se integra ahora al mercado laboral.

Dicho taller hace importante referencia del deterioro del nivel de lealtad de los empleados; nosotros consideramos conveniente preguntar a los empresarios y directivos:

•¿Qué han hecho o han dejado de hacer en materia de fortalecimiento de la lealtad?
•¿Qué tan leales son ellos, los empresarios y directivos, con sus empleados?

Respuestas y soluciones
Las respuestas podrían ser diversas y estar relacionadas con disímiles variables que pudieran o no aceptarse. Sería deseable recibir las sugerencias o comentarios de nuestros lectores y lectoras de Diálogo Ejecutivo, lo cual nos ayudaría a clarificar, encontrar respuestas y soluciones.

En el citado folleto de promoción del taller, se refieren a: “Una baja conciencia del problema, por parte de los empresarios”; nosotros creemos que esto pudiera ser producto de una baja o nula formación empresarial; es aquí donde las instituciones educativas, como son las universidades, tienen una enorme tarea y responsabilidad.

Pero, ¿qué nos pasa?
La lealtad está en un ámbito de la organización y el crimen corporativo en otro; no podemos ni debemos relacionar uno con otro; esto nos llevaría a creer que el ser humano es malo en sí mismo.

El crimen corporativo siempre ha existido y existirá, y en múltiples ocasiones su penetración y operación dentro de las organizaciones es producto de:

• Indolencia de las áreas responsables de diseñar, instalar y operar los muros de contención.
• Ineptitud de reacción oportuna propia de una administración de riesgos profesional.
• Falta de una visión en materia de riesgos digitales. Hoy día el crimen corporativo cuenta con un medio más, la Web, el internet, el cual genera los inminentes riesgos virtuales.

Con mucha certeza podemos expresar el refrán popular: en arca abierta, hasta la más justa peca y hay ocasiones que no necesitan estar abiertas las puertas del arca, ya que el crimen se las ingenia para acometer y dañar.

Y la lealtad ¿de qué lado deberá estar?
Podemos decir que la lealtad es un asunto de valores, virtudes; la honestidad, la confianza entre personas, son como diría Frederick Nietzsche, un tema "humano, demasiado humano", que puede y debe evaluarse.


Es preciso revisar a la brevedad desde el ámbito de cada organización (pública, privada, social) los principios que pueden y deben generar lealtad en nuestras organizaciones, y la forma como valoramos a las personas para integrarlos a nuestras organizaciones.

Relación de largo plazo, cosa del pasado
Los horizontes de permanencia (antigüedad), de los empleados dentro de las organizaciones son muy distintos a los que privaban en el siglo XX; y no es que se trate de una sociedad mejor o peor; se trata de un cambio de paradigmas, de valores, de motivaciones del empleado y del empleador, y por supuesto, de una nueva manera de administrar y operar los negocios.

Lo que motivaba al empleado del siglo XX (Baby Bommers e integrantes de la generación X) era la estabilidad, el crecimiento y un horizonte de larga vida hasta llegar a la jubilación, y por supuesto, una sustanciosa pensión.

Los jóvenes de hoy, de la generación Y, así como la generación Millennial lo que menos buscan es una permanencia de por vida, sus motivaciones tenemos que conocerlas y estudiarlas.

Las empresas hoy día, no quieren tomar pasivos laborales y han encontrado nuevas formas de relacionarse a nivel profesional (outsourcing, home office, etcétera) y de retener, por el tiempo que les conviene, a sus colaboradores. Y aquí es dónde nos preguntamos dónde queda la lealtad por parte de la empresa al empleado y/o colaborador y viceversa.

Deterioro de valores y acciones alternativas
En la sociedad en general, sobre todo en nuestros países latinoamericanos, existen cambios de paradigmas y un deterioro de valores, acompañados de un reforzamiento y ejercicio de anti valores; no pretendemos hacer juicios morales de estos tiempos, o llamadas de atención a la ética personal y empresarial; en esta colaboración intentaremos poner el dedo en la llaga para que juntos, como expertos en diversas materias de temas de riesgos corporativos y humanos, encontremos respuesta a cómo enfrentar este cáncer.

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Administración de riesgos y recursos humanos
Dos áreas muy importantes en las organizaciones, Riesgos y Recursos Humanos. Por un lado, la administración de riesgos en las organizaciones nos permite visualizar diversas acciones que podemos tomar en materia de riesgos.

Acciones alternativas en la organización
Existen diversos caminos para llegar a ejecutar estas acciones en materia de riesgos, unas que parten del impacto a la cultura de la organización y otras en un recorrido que abarca aspectos administrativos y operativos. Dentro de las empresas existen a nivel funcional, áreas responsables de las tareas de riesgos, del control, supervisión, administración y canalización de los asuntos relacionados con un sistema de consecuencias.

• Direcciones de Finanzas.
• Administración de Riesgos.
• Contraloría y/o Control interno en los gobiernos.
• Tesorería.
• Auditoría interna y externa.

Factor humano
Bien se dice que "en las organizaciones existen 10 problemas, uno de ellos es el reclutamiento y la selección, y los otros nueve se generan por un mal reclutamiento y una mala selección.

El riesgo de tener dentro de cualquier organización crimínales corporativos es ineludible, el antídoto, entre otros muchos, estará en crear, mantener y fortalecer un sistema de consecuencias para las acciones deshonestas y criminales, y en forma importante poseer en las organizaciones adecuadas y eficientes, prácticas en materia de reclutamiento y selección de personal.

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Alto a una sociedad de cínicos
Es urgente crear, fomentar y ejercer un sistema de valores éticos, así como un entorno regido con una administración de riesgos, un sistema de consecuencias, y buenas prácticas de reclutamiento y selección; de no hacerlo continuaremos nuestro crecimiento en una sociedad de corruptelas, de impunidad y alentaremos, lo que hoy vivimos con gran vergüenza, el ser señalados por el mundo como un país con organizaciones de corruptos, impunes, y ahora, desvergonzados.

Persona, centro de nuestras acciones
La metamorfosis de la economía y de la humanidad, en este floreciente siglo XXI, trastocado por los cambios de la estructura demográfica, así como por el avance de la tecnología digital, ha provocado un cambio en la concepción de los negocios, la productividad y un replanteamiento de las organizaciones, y de su relación con las personas, los trabajadores, o colaboradores, sus stakeholders.

Como sociedad estamos obligados a encontrar nuevas formas de relacionarnos, de manera leal, al fortalecer la confianza, que es la amalgama de cualquier relación humana; al ejercer la operación y administración de las organizaciones con una ética inquebrantable, al tener al ser humano como centro de nuestras acciones.

La recompensa será consolidar una sociedad que coexista en armonía, donde si el crimen corporativo, o en cualquiera de sus formas, no se puede eliminar en forma definitiva, éste no se mantenga impune, de tal manera que fortalezcamos una sociedad sana, con equidad en donde todos ganan.

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