El secreto está en dormir

Opinión
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Patricia Puente

Patricia Puente

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Es directora general de Salud y Conciencia Corporativa

¿Eres de los afortunados que duermen plácida y profundamente todas las noches? ¡Maravilloso! Tienes a tu favor un punto muy importante relacionado con la salud física, mental y con uno de los secretos sobre incrementar la longevidad.

Pasar la tercera parte de nuestra vida dormidos no es casual, tiene un propósito y cada vez es más importante conocer lo quesucede en nuestro cuerpo y, sobre todo, en nuestro cerebrocuando dormimos, así como las fases del sueño, los problemasdel mismo y los efectos negativos ante malos hábitos o las consecuencias de un nivel de estrés crónico creado por el estilo de vida tanto personal como laboral, manejo de emociones entre otros.

Los problemas de sueño más comunes son insomnio, despertar varias veces durante la noche, volver a conciliar el sueño, despertar alrededor de las 3:00 o 4:00 horas y ya no pueden volver a dormir, o incluso, combinaciones de todas éstas.

Diversos y muy importantes procesos fisiológicos, están estrechamente relacionados, o incluso determinados por el sueño, o bien, por la periodicidad del mismo. A este respecto, existen diversas teorías acerca de las funciones del sueño, por ejemplo:
1) Restablecimiento o conservación de la energía,
2) Eliminación de radicales libres acumulados durante el día,
3) Regulación y restauración de la actividad eléctrica cortical,
4) Regulación térmica,
5) Regulación metabólica y endocrina,
6) Homeostasis sináptica,
7) Activación inmunológica,
8) Consolidación de la memoria, etcétera.

Cinco fases
Se reconocen dos tipos de sueño: REM y No REM y la actividad eléctrica del cerebro mientras esto sucede consta de cinco fases:

Etapa 1: adormecimiento, es un estado de somnolencia que dura alrededor de 10 minutos, es el estado entre la vigilia y el sueño.

Etapa 2: sueño ligero, se presenta una disminución del ritmo cardiaco y de la respiración.

Etapa 3: transición hacia el sueño profundo, dura de dos a tres minutos.

Etapa 4: (sueño delta) fase de sueño lento, las ondas cerebrales son amplias, así como la respiración, dura alrededor de 20 minutos, es difícil despertarse y no suelen aparecer sueños; aquí se determina la calidad del sueño en términos de eficiencia o reparación que genera, es donde el cuerpo puede descansar mejor.

Etapa 5: REM, en esta fase hay actividad onírica, es decir, soñamos. Esta fase debe su nombre a los movimientos oculares rápidos que se producen. Aquí se presenta una gran actividad cerebral, el tronco cerebral bloquea las neuronas del movimiento o motrices, por lo cual el cuerpo no se puede mover, aquí es donde se producen los sueños.


A soñar más
Los dos tipos de sueño No REM y REM se alternan cada 70 a 100 minutos, con un promedio de 90 minutos. Al conjunto de las cuatro fases No REM y la fase REM se llama ciclo de sueño.

Un ciclo tiene en total una duración de entre 90 y 120 minutos. Este ciclo se repite cuatro o cinco veces cada noche. En los primeros ciclos de la noche predominan las fases de sueño profundo, de descanso. En la segunda mitad de la noche predominan las fases dos y REM. Esto significa que a medida que avanza la noche soñamos más, ya que los sueños se producen sobre todo durante la fase REM.

Cada fase del sueño está implicada en una tarea diferente. Durante el sueño profundo, se produce la restauración física y durante el sueño REM la de la función cognitiva (procesos de aprendizaje, memoria y concentración).

Permanente proceso de aprendizaje
Hay muchos factores en los que se ha demostrado que dormir de forma adecuada influye. Hablamos de rendimiento en el trabajo y en los estudios, bajas médicas, accidentes y todo lo que ello implica. La vida moderna exige un permanente proceso de aprendizaje, atención, concentración, vigilancia y funciones cognitivas como conducción, control y observación tienen un papel fundamental. Todas están íntimamente relacionadas con un buen descanso. Por eso, el sueño no reparador tiene consecuencias sociales y médicas importantes que afectan por igual a todas las edades y estamentos sociales.

Pesar menos
El sueño perdido no se recupera, sino que se acumula, con serias consecuencias también a mediano y largo plazo. Cuando nos levantamos, pesamos menos porque por la noche es cuando quemamos más grasas.

Problemas de conducta y crecimiento, menor rendimiento escolar y coeficiente intelectual o mayor probabilidad de obesidad, son sólo algunas las consecuencias más importantes de dormir mal en edades tempranas.

Locura temporal
Diversas pruebas para estudiar la falta de sueño durante varios días dieron como resultado que, después del tercer día sin dormir, suelen manifestarse alucinaciones y locura temporal. Los estudios demuestran que las probabilidades de sufrir alguna enfermedad psiquiátrica aumentan 40% cuando los problemas para dormir se vuelven crónicos.

A nivel fisiológico, se ha visto que la falta de sueño también repercute en la habilidad para procesar la glucosa, lo que puede provocar altos niveles de azúcar en la sangre y favorecer la diabetes o un aumento de peso.

También provoca la disminución de la temperatura corporal basal, responsable, entre otras factores, de la constancia del ritmo cardíaco. Por lo tanto, en estas circunstancias pueden observarse arritmias o paradas cardio-respiratorias nocturnas.

Menos precisión
El sueño limpia la memoria a corto plazo y deja espacio para más información. En este sentido, se ha demostrado que una noche sin dormir reduce la capacidad de asimilar conocimientos en casi 40%. Además de las pérdidas de memoria y recuerdo, la persona se vuelve más lenta y menos precisa, por eso, la falta de sueño puede provocar una alteración en el habla y dificultad para aprender, crear y resolver problemas.

Se han demostrado otras alteraciones importantes a largo plazo. Son la hiperalgesia o aumento de la percepción de dolor, temblores, envejecimiento precoz, agotamiento, trastornos gastrointestinales o aumento de probabilidad de contraer infecciones por afectación del sistema inmunitario.

Si dormimos durante periodos prolongados, disminuye nuestra calidad de vida. Además, puede tener en nosotros peores consecuencias que no dormir suficiente. De hecho, en estas circunstancias de exceso de sueño, existe un mayor riesgo de mortalidad de origen cardiovascular; hasta cinco veces más posibilidades de sufrir hipertensión. Y atención a las siestas prolongadas de más de una hora que podrían ser síntoma de enfermedad del sueño.

Inversión a largo plazo
El exceso de sueño tiene por regla general graves consecuencias en la actividad social, laboral y personal: accidentes de tráfico: 30% de los pacientes con apnea de sueño reconocen haberse quedado dormidos al volante y los accidentes de tráfico son siete veces más frecuentes entre éstos, al ser, además, más graves, con lo que también aumenta el riesgo de muerte. En suma, debemos reflexionar acerca de la importancia del sueño como proceso fisiológico y de las medidas de higiene del sueño como una inversión a largo plazo para prevenir enfermedades crónicas. Los problemas de salud también se asociaron con una peor calidad del sueño.

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