La leche

Opinión
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María del Pilar Milke-García
* Es investigadora en Ciencias Médicas B, de la Dirección de Nutrición, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.

Pocos son los alimentos que se han prestado a tanta controversia como la leche. En la mayoría de los casos, estas controversias se derivan de la falta de conocimiento y de la continua repetición de ideas erróneas que se vuelven falacias y se afianzan por el refuerzo de conflictos de interés.

La leche es la única fuente alimentaria de lactosa, sus proteínas (alta calidad y digestibilidad) son consideradas patrón y sus grasas saturadas son estables frente a la oxidación. Contiene importantes cantidades de calcio, riboflavina, vitamina B12 y ácido fólico. Además, es un medio idóneo para bacterias probióticas, benéficas para el organismo.

La leche es el único alimento que la naturaleza concibió como tal para propiciar el crecimiento y desarrollo de las crías de los mamíferos. El University College of London documentó hace poco que el hombre empezó a consumir leche hace unos 7,500 años en Europa central, quizá como respuesta incidental a la aparición de la persistencia de lactasa.

La lactosa de la leche es un azúcar que una gran parte de la población mundial no digiere por no tener lactasa, la enzima que la digiere. A nivel fisiológico, el intestino produce lactasa durante la infancia, niñez y adolescencia, y después disminuye sensiblemente. Esta no persistencia de (actividad) de lactasa motiva a mucha gente a no consumir leche, ya que la diarrea, distensión, dolor abdominal y gases trastornan a quien los sufren. Ante estas alteraciones existe la opción de consumir lactasa antes de consumir leche o lácteos, o bien, consumir leche o lácteos deslactosados o sin lactosa.

Información sobre leche y productos lácteos
Pocos son los alimentos que se han prestado a tanta controversia como la leche. En la mayoría de los casos, estas controversias se derivan de la falta de conocimiento y de la continua repetición de ideas erróneas que se vuelven falacias y se afianzan por el refuerzo de conflictos de interés.

En torno a la leche existe muy mala prensa; sin embargo, la objetividad al observar la composición de la leche permite destacar con claridad sus beneficios nutrimentales. A continuación se resume el contenido del simposio Leche y productos lácteos: evidencias y recomendaciones en la salud y la enfermedad:

En torno a la leche existe sin embargo, la objetividad al observar la composición de la leche permite destacar con claridad sus beneficios nutrimentales

Embarazo y lactancia: la leche y lácteos aportan energía y proteínas (promueven la formación y crecimiento del bebé), lípidos y lactosa (estimulan la formación y desarrollo del sistema nervioso central), calcio (forma y mineraliza el esqueleto), vitamina D (favorece el desarrollo inmunológico y nervioso) y ácido fólico y vitamina B12 (intervienen en la formación de sangre y, por tanto, transporte de oxígeno).

• Primer año de vida. Lactancia materna y sucedáneos de la leche humana: la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida. En la actualidad se cuenta con sucedáneos de leche materna cada vez mejor formulados que pueden ser empleados como sustitutos parciales o totales de la leche humana. La composición de leche entera de vaca es muy diferente a la humana, por lo cual no puede usarse como sustituto de la misma. Su alta cantidad de proteínas y solutos puede causar daño renal en los lactantes.

• Niño pequeño, preescolar y escolar: la leche favorece el crecimiento, salud ósea y bucal, y aporta proteínas en niños con desnutrición grave temprana. No se ha demostrado que la leche favorezca el síndrome metabólico y autismo en estas etapas, pero un excesivo consumo de proteínas en el niño pequeño se asocia con un riesgo de obesidad en el niño escolar, por lo cual se recomienda limitar el consumo de leche de vaca en el segundo año de vida a 480- 720 ml/día. Su consumo elevado se asocia con deficiencia de hierro. No se recomienda leche baja en grasa antes de los cuatro años de edad.

• Adolescente: la leche y los lácteos son muy importantes para lograr un pico de masa ósea óptima que permite prevenir la osteoporosis desde la etapa pediátrica.

• Adulto: la leche contribuye a mejorar la salud dental, ósea e intestinal, en teoría ayuda al control de peso y mantiene la masa muscular y ósea. Puede ser una opción de hidratación en el ejercicio.

• Adulto mayor: la leche es un recurso importante para prevenir y tratar la desnutrición energético proteínica, sarcopenia y osteoporosis, prevalentes en esta etapa de la vida.


• Sobrepeso y obesidad: con frecuencia se ha observado que la leche y los lácteos son factores protectores para el desarrollo de sobrepeso y obesidad.

• Diabetes mellitus tipo 2: el consumo de leche no ha generado más prevalencia de diabetes mellitus. Sin embargo, se recomienda el consumo de leche semidescremada o descremada en la dieta del diabético.

• Dislipidemias e hipertensión arterial: a pesar de que la leche y los productos lácteos tienen un alto contenido de ácidos grasos saturados, no se asocian a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. Algunos péptidos de la leche disminuyen la presión arterial.

• Cáncer: la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) indica que la evidencia actual es insuficiente para considerar a la leche un factor de riesgo o factor protector ante diferentes tipos de cáncer.

• Intolerancia a la lactosa: la diarrea, distensión y dolor abdominal que produce un vaso de leche (12 g de lactosa) se presenta en 15% de los adultos mexicanos. Las infecciones intestinales y alteraciones de la mucosa intestinal también producen este cuadro luego de consumir esta cantidad de leche. La intolerancia a la lactosa puede disminuirse o eliminarse al reducir el consumo de lácteos con lactosa.

• Enfermedades gastrointestinales: la dieta desencadena síntomas gastrointestinales entre 20-25% (en población general) hasta en 50-70% en pacientes con síndrome de intestino irritable, sobre todo después de consumir leche y lácteos. Por ello, se limita su ingestión, pero es más recomendable consumir su versión deslactosada o emplearse lactasa, ya que la leche y los lácteos son importantes fuentes de calcio que evitan la descalcificación ósea.

• Osteoporosis: la leche, fuente importante de calcio y proteínas, participa en el desarrollo y mantenimiento de la masa ósea pico en la etapa y disminuyen la tasa de pérdida ósea en la posmenopausia y en la edad avanzada en ambos sexos. La normalización de la concentración en sangre de vitamina D puede disminuir en cierta medida el riesgo de fracturas. Debe privilegiarse la ingestión alimentaria de calcio sobre el uso de suplementos de calcio y vitamina D.

• Enfermedad renal: la leche aporta las proteínas de alto valor biológico y calcio que requiere el enfermo renal. Un consumo moderado de leche y lácteos con su correspondiente contenido de sodio y fósforo no tiene efectos deletéreos en la enfermedad renal crónica.

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