Los millennials

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Enrique ChaoEnrique Chao

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Es consultor de publicaciones industriales y de negocios, experto en generar ideas para contenido y director de diversos proyectos editoriales.

 
Hoy por hoy no es fácil evitar que retumbe en los oídos la palabra Millennials, que ha obsesionado a los encargados del marketing de miles de empresas. En un número anterior ya nos ocupamos de las características de sus integrantes, pero ahora, bajo la luz de nuevos hallazgos, las volvemos a reconsiderar

Revistas, periódicos, blogs, redes sociales y hasta correos electrónicos subrayan la dichosa palabreja, millennials, en plural, palabreja que engloba a la generación de los nacidos entre 1980 y 1993, de “los que crecieron bañados por las aguas del rápido desarrollo de las nuevas tecnologías”.

Ninguno de ellos imagina cómo fue la vida en el planeta sin Internet.

Los millennials, de manera aplastante, ya se sumaron a los consumidores de hoy. Lo cual ha empujado a las marcas a registrar con todo cuidado los gustos y las aberraciones de estos consentidos (en muchos casos hijos únicos) de las familias de hace veintitantos (y/o treintaytantos) años, con tal de adaptar y darle bulto a sus productos, con el afán de que entren en la mira de opciones de compra de este público, sin duda, el más exigente de la historia.

Un estudio indica que, dentro de 10 años, ellos serán el núcleo de la fuerza productiva mundial. Por cierto, la firma española Telefónica señaló hace poco en un estudio que México registra el mayor número de millennials del globo y confirma que, en efecto, los que caben en ese perfil “se sienten muy apegados tanto a los dispositivos electrónicos como a Internet”.

Los nuevos males
La personalidad, los ascos y las preferencias de los integrantes de los millennials, son tomados en cuenta por compañías que buscan ganar su empatía con productos especiales destinados a ellos.

Hay quien dice, sin embargo, que no todos los millennials piensan y actúan igual. En un estudio de Carat se subraya que sólo 42% corresponde a ese perfil de jóvenes hiperconectados; el resto, señala, es diverso y con muchas variantes.

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La misma consultora anota que “… cada vez son más generadores de contenidos: 21% actúa como intermediarios o conectores, 38% participa en los debates y opina, y 25% los crea”.

En otra perspectiva, los psicólogos describen que entre estos jóvenes se presentan algunos desórdenes de la conducta que tienen que ver con su dependencia con la tecnología de la información, como la adicción virtual, que se asocia con la angustia, o la sensación de vacío, cuando por algún motivo las redes sociales se dejan de visitar por largos períodos.

Los psicólogos hablan también de un trastorno de identidad disociativo, al momento que a estos jóvenes les cuesta trabajo distinguir entre lo que ocurre en la vida real y en la virtual. Incluso, los especialistas hablan de una pérdida de identidad, sobre todo a la hora que los jóvenes empiezan a sentir que las computadoras son las que piensan por ellos.

Otros expertos hablan, además, de la crisis del superintelecto, debido a que las nuevas tecnologías se transforman a ritmo vertiginoso, de tal forma que al momento que esta generación se haga más vieja, tendrá que enfrentar a una mayor velocidad el desarrollo de innovaciones sin fin en los campos tecnológicos, ecológicos y sociales.

Muchos temen que no serán capaces de seguir el ritmo. Y a esos temores se suman otros desórdenes, como el consumo online compulsivo, sin freno, o el cansancio por la vida, la aburrición, la insatisfacción y la indolencia.

Ya vienen los reemplazos
Con el paso del tiempo, los millennials representarán más de la mitad de la fuerza productiva a nivel mundial. Es más, según un estudio de Universum, dentro de una década, tres cuartas partes de la fuerza laboral en todo el globo estará representada por ellos, lo cual implica más retos tecnológicos y de toda índole.

La consultora ManpowerGroup ha destacado que este grupo será clave en la diversidad laboral, “pues su inclusión mejorará el rendimiento de un negocio hasta en 85%”. Se sabe, además, que entre ellos habrá, en México, un mayor número de free lancers, lo que redundará en el empleo no fijo.

Por lo pronto, los estudiosos del mercado se sumergen en especulaciones, y encuentran, a veces, más diferencias que las que en realidad existen. De acuerdo con estudios más serios, entre las generaciones precedentes y la de los jóvenes que ahora se posesionan de plazas, gerencias y direcciones a lo largo y ancho del organigrama, no hay grandes diferencias.


Los psicólogos describen que entre estos jóvenes se presentan algunos desórdenes de la conducta que tienen que ver con su dependencia con la tecnología de la información, como la adicción virtual, que se asocia con la angustia, o la sensación de vacío, cuando por algún motivo las redes sociales se dejan de visitar por largos períodos

Sin embargo, muchos creen todavía que sus expectativas laborales son muy diferentes, que todos compran online, que no salen de casa, que se la viven en su concha, agazapados, pero eso sí, híperinterconectados, desde su cueva de ermitaños, siempre preocupados por lo último de lo último en tecnología.

También opinan que ellos, si ingresan a un trabajo, necesitan reconocimiento continuo y que son adictos digitales que no distinguen entre trabajo y juego. Muchos piensan que son caprichosos y que pueden botar el trabajo si algo no les gusta. Incluso, los han tildado de “apáticos, indolentes y narcisistas”.

Algunos asumen que más bien son “idealistas, impacientes y que, desde el ángulo académico, están bien preparados”. También, que son mundanos, “ya que han tenido oportunidad de viajar, estudiar en buenas universidades y trabajar en empresas multinacionales”.

Pero apuntan, entre sus notas bajas, la poca lealtad a las marcas más posicionadas, la falta de madurez, el individualismo, unas altas expectativas, la confianza en sí mismos, una autoestima inflada y la necesidad de comodidad.

Al mismo tiempo, también subrayan que tienen rasgos como la capacidad de adaptarse a nuevas condiciones y cambiar de hábitat y de trabajo, así como la de crecer con rapidez y resolver varios problemas a la vez.

Ni tanto que queme al santo…
La generación de los millennials sentará sus reales ya pronto, en la mitad de la década que entra (hacia el año 2025), y muchos piensan que de tanto manosearla con supuestos y predicciones se ha sobreestimado o subvaluado.

No obstante, la verdad es que será parecida a las generaciones previas, como la de los baby boomers, los yuppies y los eclipsados X.

La firma IBM presentó un estudio sobre ellos: Myths, Exaggerations and Uncomfortable Truths (Mitos, exageraciones y verdades incómodas) en donde señala que los millennials no son como se cree, sino que, como sus predecesores, buscan la seguridad económica y un buen puesto de trabajo; que, como los encuestados de generaciones anteriores, 35% desea tener un jefe honesto que comparta información.

Por otro lado, el estudio de IBM mostró que estos jóvenes ingresan al mundo laboral con una estrategia en medios sociales definida, porque “saben qué quieren comunicar, dónde lo quieren compartir y cuál es la mejor manera de acercarse a cada audiencia”.

Asimismo, la firma destacó que los millennials optan por cambiar de empleo por las mismas razones que lo hacen otras generaciones “y que no son más proclives a dejar su trabajo para seguir una pasión. De hecho, el mayor motivo para cambiar de trabajo es para ganar más dinero y para trabajar en un entorno más innovador, por encima de salvar al mundo”.