Combatir el terrorismo

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Enrique Chao

Enrique Chao

Es consultor de publicaciones industriales y de negocios, experto en generar ideas para contenido y director de diversos proyectos editoriales.

echao@dialogoejecutivo.com.mx

Luego de los ataques terroristas de ISIS a París, en México se dio un fenómeno singular. No todos los cibervisitantes en las redes se condolían por el bárbaro acontecimiento

Hubo quienes mostraban reservas y, por tratarse de Francia, un país que ha mostrado que tiene músculos para defender con armas y aviones sus intereses comerciales y coloniales, esgrimían que lo lamentaban, pero que en México ya teníamos suficiente con nuestro duelo por el terrorismo criollo, con los narcotraficantes, los cárteles del crimen organizado, los secuestradores y otros malandrines locales, tan terroristas y de mentes tan retorcidas
como los de ISIS.

El famoso filtro que exhibió Facebook de la bandera de Francia, en apoyo a los ciudadanos de París y como condena a los ataques, fue cuestionado con ruda dureza “por no considerar los atentados en otros países”.

Así que lo mejor y lo peor de la sociedad mexicana salió en las redes sociales luego del ataque artero de los terroristas islámicos a ocho puntos de París, incluido el estadio de futbol, donde se jugaba un partido amistoso entre las selecciones de Francia y Alemania. El resultado final dejó un saldo de 132 muertes (entre las víctimas, dos mexicanas). Los atacantes, menos uno, que sigue prófugo, se inmolaron en sus acciones.

Los avances de la coalición
El mundo libre ha recibido amenazas de ISIS, y con esa cruenta experiencia, más le vale a todos, incluso a quienes le hacen ascos a los países más ricos, hacer caso, despabilarse y prevenir acciones; incluso México fue mencionado como enemigo en un video del grupo terrorista difundido en las redes sociales (realizado por la productora Al Hayat) que lleva por título, Sin tregua, en el que señalan a 60 enemigos.

En un destello, la bandera nacional apareció en un cuadro, al lado de otras enseñas, con la indicación de que los yihadistas son ciudadanos de los países que consideran adversarios.

Estos países amenazados se agrupan en una Coalición Global contra ISIS, creada por iniciativa de Estados Unidos para desactivar la oleada terrorista del Estado Islámico que está empeñado, a como dé lugar, en establecer un califato, regulado por la ley sharía en territorios de Siria e Iraq.

Sin embargo, México no aparece entre los que signaron esa coalición, aunque se reconoce que hay un apoyo tácito a sus actividades y un rechazo sin titubeos a las acciones de los terroristas. Se trata de los países de soporte, “sin un compromiso fijo definido”, según el secretario Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong.

El video subraya que “las llamas de la guerra los encontrarán en las colinas de la muerte” e indica, con gran despliegue técnico, que su líder no es otro que Abu Bakr Al Baghdadi.

Otro golpe, pero ahora en Estados Unidos
Hace poco, cuando Francia lamía aún sus heridas y se echaba a la bolsa el apoyo de casi todo el orbe, en la geografía de Estados Unidos la pesadilla salió de sus sombras y tomó forma en una pareja de yihadistas, hombre y mujer, que mató a tiros, sin tentarse el corazón, a 14 personas en San Bernardino, California.

La pareja disparó alrededor de 75 tiros en una fiesta prenavideña del departamento de Salud de ese condado.

Tras el ataque terrorista, el presidente Barack Obama se refirió a la masacre de San Bernardino como un "acto de terrorismo diseñado para matar a gente inocente", y dirigió un mensaje a los estadounidenses donde enfatizó que "la amenaza terrorista ha evolucionado a una nueva fase". Y si bien este peligro es real, puntualizó, "lo superaremos y destruiremos a ese grupo y a cualquier otra organización que intente hacernos daño”.

Pero estas acciones han demostrado que, en el fondo, el terror ya hincó los dientes en el cuello de una sociedad que todavía cree que la guerra queda muy lejos, en tierras lejanas. Ahora sucede que, de golpe, todos temen, sobre todo en los países amenazados, porque, con enemigos como ésos, tan impredecibles, esto puede convertirse en cuento de nunca acabar.


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La maldad de los santos
Los fanáticos del Estado Islámico de Irak y Siria, ISIS, parece que, luego de rezar, gozan imaginando sus actos vandálicos. La suya es una organización brutal que lo mismo destruye el patrimonio de la humanidad –en Palmira, por ejemplo– que decapita a periodistas o quema a pilotos. Lo suyo, no hay duda, es confundir e inocular miedo.

¿De qué están hechos estos combatientes? ¿Por qué se ha vuelto tan atractiva su organización para los jóvenes musulmanes e, incluso, para los no musulmanes?

Tal vez el lector pueda encontrar algunas luces en un artículo de Fareed Zakaria (en CNN). Él manifiesta que no es sólo el cielo el que está en disputa para sus miembros, sino el poder terrenal. Que detrás de los radicales islámicos es posible encontrar miembros del más alto rango del ejército de Irak. Sí, el de Saddam Hussein.

La ideología religiosa sirve, en efecto, para reclutar, pero que al igual que el comunismo, hay un grupo con ansias de poder, de mucho poder, en la cúpula. ISIS ha prosperado a partir de una causa local, pero se ha expandido como una organización global.

Zakaria habla de una lucha intestina entre musulmanes, sunitas contra chiítas, en permanente estado de agitación, lo que crea un caos favorable a los intereses del califato que pretende crear ISIS porque, en realidad, es el único que saca provecho.

Por supuesto, las zonas controladas por este grupo viven bajo una intolerable tiranía teocrática; un viaje al pasado, a la Edad Media; rebosantes de fanáticos que le quieren enmendar a propios y a extraños la plana de todo lo que hacen, de todo lo que se ponen y de todo lo que consumen.

La represión opaca para muchos encaminados el encanto que quieren hallar, sobre todo a quienes huyen de occidente a este aparente oasis del paraíso del Islam. La lucha contra occidente oscila entre pelear en el territorio del enemigo con actos terroristas, o en casa, en sus términos, una guerra que podría agotar incluso a Estados Unidos y hartar a su sociedad.

Los reclutadores y los propagandistas de ISIS
El gran éxito de esta organización tiene que ver con su dominio de Internet, ya que cuentan con especialistas que, por ejemplo, elaboran y colocan videos repulsivos, pero que son vistos con curiosidad por millones de personas.

“ISIS, ha usado Facebook, Twitter, Google y la World Wide Web como su sistema de mando y control", explicó el columnista del New York Times, Thomas Friedman. “La violencia de la propaganda del Estado Islámico se realza con la ayuda de una edición muy artística, efectos especiales y música poderosa”.

Las imágenes, todas crudas, crean tal pavor y conmoción que se vuelven virales en cosa de segundos; lo que remueve la conciencia, y atrae a los jóvenes de una comunidad de más o menos 1,600 millones de musulmanes en todo el mundo, quienes, sin otra perspectiva en la vida, claman venganza, gloria y están dispuestos, alentados por su fe, a derramar sangre.

Los terroristas adoctrinan y atraen a miles de seguidores de diferentes partes del mundo mediante las diferentes plataformas digitales. "Este es el lado oscuro de la globalización", comentó a la revista Time el antropólogo Scott Atran, quien indicó que “algunos reclutadores destinan cientos de horas a las comunicaciones virtuales y adaptan su mensaje de acuerdo con la personalidad de cada individuo".

Para concluir, se estima que jóvenes de cerca de 90 países (hay algunos mexicanos en la tropa) han sido atraídos de manera eficaz por el Estado Islámico con la zanahoria cibernética.