El costo real del DPC

Educación Médica
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Gustavo Hernandez

Gustavo Hernández

Es director general del Instituto Médico de Capacitación. Es médico internista por la Universidad Lasalle y ha ocupado diversos cargos en asociaciones y empresas de la IF en México.

@ghernandezv

Si nos preguntamos cuánto cuesta el DPC, la respuesta no es fácil de dar. Entendemos por DPC todas aquellas actividades sistematizadas y encaminadas al aprendizaje y actualización del profesional que ya ha terminado su periodo de aprendizaje escolarizado

El Desarrollo Profesional Continuo (DPC) de los profesionales de la salud se da, sobre todo, en las instituciones asistenciales, en los cursos y congresos médicos, diplomados, talleres y otras variantes de reuniones, en las cuales un experto transmite sus conocimientos y experiencias a los demás. También a través de la literatura médica y de la propia experiencia se aprende.

La parte fácil de la respuesta a la pregunta retórica enunciada en el sumario viene de sumar los costos directos que tiene un curso o un congreso: la sede, los profesores, los traslados, las amenidades, los materiales, la infraestructura tecnológica (computadoras, proyectores, Internet, software, etcétera) y algunos más que no es menester describir a profundidad. Por otro lado, imaginemos que un médico obtiene una beca para asistir a un curso y no tiene que desembolsar ni un peso para atenderlo..., pero ¿en realidad no invierte nada?

El intangible más importante a considerar en los costos es el tiempo, el cual dejará de dedicar a otras cosas como sus negocios, diversiones, familia, descanso y un largo etcétera. De forma adicional será tiempo que tenga que utilizar en el estudio, una actividad que requiere mucha concentración y energía, pero que no tiene un costo determinado. Se puede afirmar que el costo de tratar de mantenerse actualizado es simplemente ¡muy alto!

Otra forma de entender ese alto costo es si cambiamos la pregunta: ¿qué pasa si no invertimos en DPC? La consecuencia, si bien obvia, tampoco está cuantificada. Los profesionales no actualizados en su campo de acción, en pocos años verían que sus conocimientos adquiridos en las etapas escolares ya son obsoletos, que el mundo ha avanzado y que se han quedado atrás en conocimientos, habilidades y capacidades. Verían que ya no pueden prestar más el servicio que solían dar a sus clientes (pacientes en el caso de los profesionales de la salud).

Por fortuna, este último panorama hipotético y apocalíptico es prácticamente imposible de pensar. Sólo nos sirve para reflexionar en el beneficio que tienen los profesionales en invertir en su actualización y desarrollo y que éste es indispensable para la sociedad.

En otro artículo ya he reflexionado sobre otra pregunta retórica: ¿quién debe pagar por el DPC? Ahí llegamos a la conclusión que tampoco hay una respuesta fácil, pues muchos actores están vinculados de forma directa con esa responsabilidad y cuando muchos son responsables, ninguno lo es en realidad. A pesar de esto, por fortuna para la salud, pocas profesiones tienen tanta actividad de DPC como la medicina.

Los actores involucrados en actividades de DPC tienen una gran responsabilidad en primer lugar con los profesionales, pero en un sentido más amplio, con la sociedad.