Héroes invisibles

Hospital Seguro
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Ferdinard Recio

Es director general del Centro Acrópolis.

frecio@dialogoejecutivo.com.mx

En los actos de conmemoración  luctuosa no se hace referencia a ellos, ni se les entrega un pergamino, reconocimiento o medalla alguna, pues estaban en la línea de combate cumpliendo su deber, por lo que vaya nuestro reconocimiento con un abrazo fraterno para todos los miembros del equipo multidisciplinario de salud que salvaron muchas vidas hace 30 años

Al comentar con María Margarita González, supervisora de Hospitales en septiembre de 1985, de la Dirección General de Servicios Médicos del Departamento del Distrito Federal, oficinas ubicadas en la calle de Artículo 123, número 41, colonia Centro, en un edificio de cinco pisos, recordamos lo sucedido el 19 de septiembre de 1985, a las 07:19 minutos de la mañana, en aquel edificio medio inclinado, pero funcionando, después del sismo de 8.1 grados Richter.

Al llegar a las oficinas recibió indicaciones del director de Coordinación de Hospitales, Luis I. Solórzano Flores, para notificarles que el puesto de mando quedaría instalado en el Hospital General Balbuena bajo el mando de Alejandro Prado Abarca, subdirector de Hospitales Generales, Urgencias y Medicina Legal, quien de forma rústica estableció un triage a través de carteles donde se les indicaba a las ambulancias el hospital al que deberían dirigirse. El Hospital General de Xoco, quedó al margen de este operativo, por si se presentaba una emergencia mayor, para tener la capacidad de atención médica.

Se dio instrucción a todos los directores de egresar a pacientes que no requirieran ya su estancia hospitalaria, para disponer de camas para atención de emergencias. Se inició la recepción de ingresos de pacientes en hospitales y se registraron de manera improvisada para llevar la estadística y se anotaba en un pizarrón.

La respuesta que se tuvo por parte del personal de los hospitales y oficinas centrales fue extraordinaria, pues no importaba el cansancio, el horario o tener hambre, lo que en realidad importaba era apoyar a quienes más lo necesitaban. Aportaban lo que estaba a su alcance de material de curación, medicamentos, al prestar sus automóviles, etcétera. Fue muy importante observar que las instituciones que colapsaron, como el Centro Médico del Seguro Social, distribuyeron a sus pacientes a sus unidades de la red; el Hospital de Zona 27 de Tlaltelolco, con daños parciales; el ISSSTE con daños en el Hospital General Gonzalo Castañeda; la Torre de Hospitalización del Hospital General Juárez de México se desplomó, del Hospital General de México se derrumbó la torre de la residencia de los médicos y el edificio de Gineco-Obstetricia, por lo cual todas estas instituciones de salud atendían y desalojaban pacientes para ser reubicados en los hospitales de los servicios médicos del Departamento del Distrito Federal con los que contaba en ese entonces: seis hospitales Balbuena, Gregorio Salas, Milpa Alta, Rubén Leñero, Villa y Xoco; once hospitales pediátricos, Azcapotzalco, Coyoacán, Iztacalco, Iztapalapa, Legaria, Moctezuma, Peralvillo, San Juan Aragón, Tacubaya, Villa y Xochimilco; seis hospitales regionales (hoy en día materno-infantiles), Cuautepec, Gineco 2 (en la actualidad Inguarán), Magdalena Contreras, Dr. Nicolás M. Cedillo Soriano, Tláhuac y Topilejo. Sólo los modestos hospitales de la Dirección General de Servicios Médicos del Departamento del Distrito Federal con su personal de todas las categorías que se solidarizaron sin importar nada, sólo servir a los demás.

Se trabajaron turnos de 48 horas del 19 al 21 de septiembre y después de 12 horas, al permanecer médicos, enfermeras, trabajadoras sociales, técnicos de laboratorio, Rayos X y personal administrativo, al terminar los turnos se trasladaron caminando en ciertos tramos antes de encontrar el autobús o taxi o personas que los trasladaban en sus automóviles para llegar a sus casas y ver cómo se encontraban sus familiares.

Por lo anterior comentado, éstos son los héroes invisibles que siempre participan ante los desastres junto con la población solidaria y que en los actos de conmemoración luctuosa no se hace referencia a ellos, ni se les entrega un pergamino, reconocimiento o medalla alguna, pues estaban en la línea de combate cumpliendo su deber, por lo que vaya nuestro reconocimiento con un abrazo fraterno para todos los miembros del equipo multidisciplinario de salud que salvaron muchas vidas hace 30 años, el 19 de septiembre de 1985.