Libros Agosto 2015

Placeres
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Son historias de mujeres que han experimentado grandes periodos de oscuridad, pero al final han encontrado la luz, alegría por vivir y una armonía nunca antes experimentada

• “Entera y sin fisuras”. El primer día de 2010, al filo de sus 60 años, Esperanza Borrell se despertó decidida a narrar su historia y de las tres generaciones familiares que le antecedieron.

Realiza un viaje de estudios a Inglaterra y, al poco tiempo, conoce y contrae matrimonio con el hombre que será el padre de sus tres hijos. Después de 11 años de matrimonio Esperanza se divorcia, al enterarse de la infidelidad de su esposo con su propia hermana –la que más quería. Ese cambio en su vida la convierte en una persona insegura, se siente culpable, confundida. En un intento por encontrarse a sí misma, Esperanza explora diversos caminos: acude a terapias, a la filosofía budista, realiza la ruta a Santiago de Compostela en España y hasta se lanza en paracaídas. Al final, logra salir adelante y comenta: “Experimento por primera vez, la vida entera y sin fisuras”.

• “Madre, por Dios… ¡tengo frío!”. Flora entreteje su historia de infancia y adolescencia con el presente. Desde pequeña sufrió discriminación, violencia intrafamiliar y emocional por parte de sus hermanos y de su madre.

A los 16 años deja su casa y, aconsejada por su padre, se va a vivir con una de sus hermanas y su esposo, quienes la apoyan a nivel económico y la ayudan a ingresar a la universidad. Esa fue la primera vez que Flora se sintió en un ambiente familiar agradable y tranquilo.

Años más tarde cae en una gran depresión, provocada por una decepción amorosa y un aborto, al grado de intentar suicidarse. Sin embargo, nada de esto le impide alcanzar sus sueños. Con gran esfuerzo y tenacidad logra salir adelante. En la actualidad vive reconciliada con la vida, se siente feliz con Nicolás, su esposo, y con sus dos hijos -ahora universitarios-, Marcos y Jesús, quienes le han dado grandes satisfacciones.

• “Desahuciada número 1348 ¡nunca más!”. María Lourdes Flores Navarro vivió en su casa el maltrato de su padre hacia su madre, así como humillaciones y gritos. No recuerda haber sido cariñosa con su padre, al contrario, le tenía un gran temor.

Los pleitos entre sus padres le causaron alteraciones nerviosas. Un día pierde el control y debe ingresar a un hospital psiquiátrico, donde le diagnostican demencia. En el hospital de igual manera sufre maltrato y permanece incomunicada, hasta que su madre logra sacarla y llevarla a su casa. Gracias a las terapias, Lourdes entiende y comprende a sus padres y sale adelante. Así, a los 37 años de edad se independiza. Tiempo después, a los 56 conoce a Guillermo y deciden casarse. Hoy día, después de doce años de matrimonio, su vida está llena de amor, armonía y respeto.

• “Atrapada en un espejo”. Marisela Valencia Tapia de pequeña fue sobreprotegida. En la escuela se destacó como una niña estudiosa y disciplinada, ya que deseaba ser valorada por su padre a quien admiraba.

En la primaria sus compañeros la molestaban por ser gordita, incluso en su familia hacían alusión a su figura y la comparaban con una prima quien era delgada. Al entrar a la secundaria se propuso adelgazar para llegar a ser una niña bonita. Decide dejar de comer y hacer mucho ejercicio para bajar de peso, lo que la conduce hasta la anorexia.

Marisela con tristeza narra su lucha por salir de su problema alimenticio, sus frecuentes recaídas. Al final, apoyada por amigos y familiares, poco a poco encuentra el equilibrio y se da cuenta de su propia valía.