La sorpresa de la emoción

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Jorge Santana

Es un artista mexicano multidisciplinario, quien ha tenido numerosas exposiciones individuales y colectivas en México y el mundo. Aquí nos revela su obra y trayectoria. Su obra, compuesta de pintura, poesía, prosa y música, revela un talento nato del cual se da uno en cada generación.

Desde la más temprana edad, Jorge Santana tuvo el temperamento artístico en las venas. A diferencia de otros, él prefería encerrarse en su habitación días enteros para leer, de corrido y sin interrupciones, gruesos libros completos de grandes autores.

Hay muchos niños que se la viven entre un casi autismo funcional y la hiperquinesia, afirma cuando se le inquiere sobre cómo le vino la inquietud por el arte. Su niñez se desarrolló en una época en la cual las imágenes eran, en general, muy tomadas en cuenta y revelar fotografías era un lujo; pintar y dibujar era también toda una religión.

“Yo creía mucho en el lenguaje mudo de la imagen. Los niños dibujábamos con fe y, de seguro los más apasionados, nos seguíamos de largo, de las gotas de lluvia en el vidrio a los cuadernos chorreados. No hay que descartar los viajes a la costa, los paisajes, las horas de aburrimiento en la ventana y ¡la televisión!”, revela.

Con afán frenético
Más tarde, en la adolescencia y en su primera juventud haría lo mismo: enclaustrarse para crear su arte, que primero se manifestó en la pintura y en escritos breves, prosa y poesía, que leía de vez en cuando, con afán frenético, en familia o en pequeños grupos de amigos.

Nadie en su familia ha estado involucrado en lo artístico de modo profesional. Pero eso, desde su perspectiva, no importa. A sus padres les gustó siempre el arte. Su padre de una manera, digamos, un tanto matemática, manejaba la métrica y le gustaban los poemas y las parodias. Su madre se lo tomó aún más allá: se la pasa componiendo canciones y melodías, bordando cosas de su mente a la tela, dibujaba con los hilos de colores. “Canta todo el tiempo. Bueno, el arte lo trae en todo momento ahí. Por otro lado, todos en casa amamos a nuestro modo la literatura”.

Su peculiar familia, todos de gran talento, viene del interior del país. Su papá, José Santana (QEPD), médico cirujano de profesión, era de Guadalajara y fue un gran ajedrecista. Su carácter obsesivo se lo transmitió por costumbres y genes a sus hijos, con quienes tenía grandes y largas partidas de ajedrez que podían durar días incluso, con la consecuente desesperación de la mamá, Lolita –cantante por puro gusto, incluso con disco grabado-, quien es de Mazatlán, Sinaloa.

Cuando se le pregunta sobre la evolución de su pintura, señala que éste es un término difícil. “Pero si lo trato de asir, me doy cuenta de que para mí la mejor pintura es la que no pierde del todo la mirada del niño, que es la sorpresa de la emoción en general”.

La mirada del niño
Cuando se le pregunta sobre la evolución de su pintura, señala que éste es un término difícil. “Pero si lo trato de asir, me doy cuenta de que para mí la mejor pintura es la que no pierde del todo la mirada del niño, que es la sorpresa de la emoción en general”.

Empezó por hacer figuras caricaturescas, luego animales y ámbitos muy saturados (casi siempre situaciones figurativas) en espacios interiores y temas repetitivos. “Con el tiempo, ya sólo hago lo que me apetece: experimento con técnicas, pintura monocromática, formatos chuecos, covers de otros cuadros, en fin, creo que es después de mis 35 años cuando me vino el banquete para disfrutar la imagen”.

La escritura y poesía le vino por necesidad: “No soy un hombre de florituras; no tengo incluso para hablar, un lenguaje demasiado vasto. Es, más bien, una historia tan íntima como la de nuestras supervivencias. Uno se halla con sus soledades y otras emociones de pronto diciéndose palabras en silencio, anotando papelitos y hasta rezando o haciéndose chistes. Con el tiempo, ya no lo dejamos de hacer”.

Gran aprecio por el humor
Es un hombre un tanto solitario y siempre ha tenido tiempo para hacer que ese lenguaje halle una forma suave en los oídos y, de ahí, al papel. Le gustan las palabras sencillas y le tiene un gran aprecio al humor; lee poetas que resultan a un tiempo sutiles y poderosos, como Montale, Rilke, Pessoa, Drummond. “Así que más que los poemas en sí, me inclino a desarrollar una poética, un lenguaje que pueda acompañar, como de tú a tú”.

A pesar de lo que puede pensarse cuando uno lee su semblanza, no hace música. Digamos que juega con sonidos de una manera muy semejante a pintar o a dibujar. La llamada música electrónica llega a tener eso: la posibilidad de las formas. De construir por bloques de un modo bastante visual. “Uno coloca fondos, sobrepone voces e inserta pequeños acordes a los cuales da la instrucción de repetirse de pronto. Son armonías que parecerían un tanto programadas; también tienen lo suyo, aunque se termina por tirar casi todo, salvo una escasa decena de archivos acústicos con los que me quedaría; esos que te hacen mover los pies y nadie pregunta si la música fue casera”.

Sobre los temas que más le mueven y refleja en su obra, Santana explica que trata de ir en diálogo con los sentimientos propios de la época que vive. No le gusta empezar del blanco absoluto, por lo cual comienza por repintar algo que, al final, deriva sin querer en un cuadro muy distinto. Pinta y, al lado, dispone de papeles en blanco para escribir o escuchar textos literarios, entrevistas; sobre todo, música. “Creo que de ello se hacen catarsis que el momento registra. Soy más bien suelto. Rara vez saco una regla, una lupa”.

Viajeros
Cuando se le pregunta acerca de su obra más importante, resalta que le agrada una de colores oscuros, de la serie de Viajeros, se trata de un bodegón hecho con partes de cuadros renacentistas y un toque personal. “Para mí es un cuadro con presencia. Me gusta que no tenga que haber ni miradas ni manos para tener delante, sin embargo, una sensación así, entre de teatro y de ventana alegórica a un sueño”.

Es un mexicano de talento innegable, como pocos, de exportación, quien ha llevado su arte, en sus diversas manifestaciones, a otras latitudes y otras imaginerías, las cuales, cuando nos atrapan no nos dejan nunca.


De su obra, se ha dicho:

• “La fantasiosa imaginería de Santana, relata, evoca y sugiere con acierto variados aspectos donde la realidad es transformada por la imaginación, por medios que incluyen lo exaltado y el lirismo del colorido, las inquietantes sombras que proyectan los objetos y los seres, así como la índole de atinado disfraz que asumen las apariencias”: Armando Torres-Michúa.
• “¿Y cómo preguntar si la pintura complemente a la poesía, o si nacen paralelas, si el artista ha creado la perfecta sinalefa entre las dos? La obra de Jorge Santana encierra esa magia metafísica, nos invita a dudar si comprende nuestra inhóspita ternura y nos adopta”: Carlos Sotelo.
• “Cuidadoso con los colores, las formas, la composición hasta en sus mínimas partes. También en la escritura elige las palabras precisas. Una sola palabra define a este singular creador tan imaginativo como sensible e inteligente, Jorge Santana: poeta”: Dolores Castro.
• “Las telas y los papeles de Santana encierran sus propios universos perfectos y graves. En cada título hay una historia secreta, y en cada imagen una vivencia y una pesadilla compartidas. Pintura de momentos, de imágenes contundentes que nos asaltan en el camino y que nos roban la ligereza con la que queremos verlas: ver y leer a un mismo tiempo”: Francisco Hinojosa.
• Camino hecho de preguntas imposibles, de respuestas perpetuas, los versos de Jorge Santana revelan un diálogo creativo sin fin. Pasando del pincel a la pluma por la misma mano, la tinta es aquí el síntoma del camino del solitario y, por ello, de la confusión, de aquellos brazos acogedores del poema con los del artista (…): Julen de Ajuriaguerra.

¿Quién es Jorge Santana?

Es un artista multidisciplinario (Ciudad de México, 1971), quien estudió las carreras de Comunicación Visual y de Literatura en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), así como la maestría en Pintura en la Academia de San Carlos y el doctorado en Historia del Arte, también por la UNAM.

Se especializa en teoría del arte, cultura visual y arte contemporáneo, en creación literaria y teorías del lenguaje. Ha impartido clases de escritura crítica y académica a nivel licenciatura y posgrado, además de talleres de plástica
y literatura.

Es editor cultural y desarrolla plataformas multimedia. Hace investigación en materialidades del texto. Con más de 20 años de experiencia en el ámbito artístico, Santana ha presentado numerosas exposiciones individuales en galerías y museos nacionales y extranjeros, en que conjunta pintura, literatura, animación y música.

Ha participado en diversas exhibiciones colectivas y publicado en revistas como y Entre otras publicaciones y artículos, es autor del libro Recibió el Premio Nacional de Poesía de la UNAM y menciones honoríficas de distintas instituciones por su investigación y labor escrita.

Ha participado en ponencias y coloquios de arte y diseño en institutos como el de Investigaciones Estéticas, Universidad del Claustro de Sor Juana, Secretaría de Educación Pública, entre otras. En la actualidad edita dos libros propios, uno de teoría y otro de poética.

Su obra le ha valido reconocimientos varios, como el entre otros. También hace música electrónica y animación y coordina talleres de creación artística. Es profesor de escritura y argumentación de la imagen en la Maestría de Teoría y Crítica del Instituto Nacional de Bellas Artes.

Puede ver parte de su obra en: www.jorgesantana.net